BRIGADAS INTERNACIONALES
Las Brigadas Internacionales desempeñaron un papel esencial y simbólico en la Batalla del Ebro, la mayor y más larga de la Guerra Civil Española, que se desarrolló entre el 25 de julio y mediados de noviembre de 1938. Aquí tienes una ampliación detallada para comprender mejor su participación:

Composición y papel estratégico
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Integración y número: Durante la batalla, unas 35,000 personas de 53 nacionalidades formaban parte de las Brigadas Internacionales, aunque para el Ebro su número había descendido drásticamente debido a bajas acumuladas y dificultades de reclutamiento. La nacionalidad predominante era la francesa, aunque también había centenares de voluntarios polacos, italianos, británicos y estadounidenses, entre otras.
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Organización militar: Las brigadas luchaban integradas en la 35ª División del Ejército Republicano (con las brigadas XI, XIII y XV) y la 45ª División (XII, XIV y la 139ª). Actuaron especialmente como fuerza de choque, en los puntos más difíciles o expuestos del frente.
Acciones específicas durante la batalla
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El cruce del Ebro: En la madrugada del 25 de julio de 1938, las brigadas participaron en los ataques iniciales, logrando cruzar el río en condiciones extremadamente adversas, estableciendo cabezas de puente vitales para el avance republicano. Por ejemplo, la XIII Brigada jugó un papel decisivo en el sector central, logrando avanzar más de 3km en terreno enemigo, a pesar de grandes riesgos y pérdidas, en ocasiones cruzando el río a nado debido a la destrucción de embarcaciones por el fuego enemigo.
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Sectores y enfrentamientos:
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En Gandesa y Villalba de los Arcos, la XI y XV Brigadas encabezaron los combates más feroces, intentando romper el núcleo principal de resistencia franquista.
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En la zona sur, la XIV Brigada trató un cruce en Amposta, enfrentándose a una feroz defensa, con enormes bajas y sin lograr consolidar el paso, aunque lograron distraer y dividir fuerzas enemigas.
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Condiciones del combate: Los brigadistas sufrieron de bajas altísimas y gran desgaste. Las condiciones fueron extremadamente duras: intenso calor, falta de agua, bombardeos continuos y combates prácticamente cuerpo a cuerpo en colinas como la Sierra de Pàndols y Cavalls.

Impacto y consecuencias
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Retirada y legado político: El 21 de septiembre de 1938, el gobierno de Juan Negrín ordenó la retirada de todos los voluntarios internacionales, como gesto para intentar que el bando franquista hiciera lo mismo y presionar a las democracias europeas para que apoyasen a la República. Las Brigadas, no obstante, continuaron combatiendo algunos días más, hasta ser definitivamente relevadas hacia finales de octubre.
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Despedida y simbolismo: El 28 de octubre, en Barcelona, las Brigadas desfilaron ante una multitud como despedida emotiva, conscientes de que su contribución, más allá del plano militar, representaba la solidaridad internacional contra el fascismo, y su última gran acción armada fue precisamente en el Ebro.
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Valoraciones históricas: Aunque la República perdió finalmente la guerra, el sacrificio de los brigadistas sirvió para retrasar el triunfo franquista y debilitar, temporalmente, la capacidad militar de la Italia fascista. Su ejemplo fue inspiración para la lucha internacional contra el fascismo que estallaría en la Segunda Guerra Mundial.
Las Brigadas Internacionales, a pesar de estar ya muy reducidas y debilitadas, fueron empleadas como punta de lanza y símbolo de la resistencia antifascista internacional en la Batalla del Ebro. Su implicación militar no cambió el resultado, pero sí marcó un hito de solidaridad mundial y de lucha por la libertad, cuyo eco perduró mucho más allá del conflicto español.
André Marty (El Carnicero de Albacete) fue nombrado por Stalin Inspector General de las Brigadas Internacionales, y tenia su centro de actuaciones en Albacete.
El francés André Marty fue nombrado por Stalin Inspector General de Las Brigadas Internacionales, y muy pronto se ganó el apodo de "El Carnicero de Albacete" debido a sus números fusilamientos de brigadistas sin ningún motivo. La mayoría eran heridos o enfermos que habían pedido permiso para regresar a su país. Declaró en el Informe al Comité Central del Partido Comunista Francés, el 15 de noviembre de 1937, sobre su actuación como inspector General de Las Brigadas Internacionales , declarando: “ Sin ninguna duda ordené las ejecuciones necesarias, que no fueron más de quinientas, de vagos y cobardes”.
Otra frase suya fué: “La vida de un soldado vale 75 céntimos, el precio del cartucho”.
Abandonó España en 1939, pero sus fusilamientos de brigadistas continuó siendo muy criticada en Francia, el país que aportó más brigadistas a la Guerra Civil Española. El 16 de marzo, en la Asamblea Francesa, se produjo un durísimo debate en el que los diputados Philippe Henriot y Jean Louis Tixier Vignancour, denunciaron sus numerosos fusilamientos durante la guerra, llegándose a suspender la sesión por la violencia verbal que reinó. Posteriormente, André Marty tuvo que huir a Francia, para refugiarse en Moscú. El escritor y brigadista Ernest Hemingway escribió : André Marty era un fanático asesino, peor que el fascismo”. En 1953 fue expulsado del del Parido Comunista Francés.










